viernes, 19 de junio de 2009

Génesis 4:6 ¿Por qué te has ensañado?

"Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?" Génesis 4: 6.

El que habla aquí es Dios. Él no había dejado de acercarse personalmente a los hombres después de haberlos expulsado del huerto. El rechazo de la ofrenda de Caín no significó necesariamente el rechazo de Caín mismo. Dios, con misericordia y paciencia, estaba listo para darle otra oportunidad. Aunque manifestó claramente su desagrado al rechazar la ofrenda, se presentó al pecador y razonó con él para persuadirlo del error de su proceder y de lo irrazonable de su ira.

Dios habló a Caín como a un niño caprichoso, para ayudarle a comprender claramente cuál era la verdadera motivación que asechaba como bestia salvaje, en su fuero interior. La pregunta "¿Por qué te has ensañado?" tenía el propósito de inducir a Caín a reconocer que su ira era ilógica. Debía comprender que Dios tenía una razón válida para rechazar su ofrenda. El mismo debía descubrir la causa del desagrado divino para eliminarla.

Cuán de cerca toma nota el Señor de cada acción, de todos los intentos y propósitos, sí, aun de la expresión del rostro. Esto, aunque el hombre no diga nada, expresa su negativa de seguir en el camino de Dios y cumplir con la voluntad divina. Bien podría preguntarnos el Señor, cuando no podamos seguir los impulsos de nuestro propio corazón rebelde y cuando estemos obligados a no realizar nuestra propia voluntad inicua y no santificada: "¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?"

Tales manifestaciones revelan que los hombres se irritan porque no pueden proceder de acuerdo con las artes y los ardides de Satanás, y tan sólo pueden manifestar un espíritu similar al de Caín.