EL DIOS QUE YO CONOZCO

24 mayo

Génesis 4:4 "Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas"

"Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda" (Génesis 4:4).

Los primogénitos de sus ovejas.
El ritual de los sacrificios como fue presentado por Moisés requería derramar la sangre de los animales primogénitos sobre el altar y quemar su grasa sobre el fuego:

"Mas el primogénito de vaca, el primogénito de oveja y el primogénito de cabra, no redimirás; santificados son; la sangre de ellos rociarás sobre el altar, y quemarás la grosura de ellos, ofrenda encendida en olor grato a Jehová" (Núm. 18: 17).

La ofrenda de Abel fue una demostración de fe:
"Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella" (Heb. 11: 4).

Por contraste, la ofrenda de Caín fue un intento de ganar la salvación por las obras. En el caso de Abel, la fe en el plan de la salvación y en el sacrificio expiatorio de Cristo se reveló en una obediencia sin reservas.

Con agrado.
Sha´já (shaah), "considerar con benevolencia".
Aunque no se revela aquí la forma en que Dios aceptó la ofrenda de Abel, resulta evidente que el sacrificio fue consumido por fuego divino, tal como sucedió frecuentemente en tiempos posteriores:

"Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros"(Lev. 9:24);

"Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista" (Juec. 6: 2 1);

"Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja" (1 Rey. 18: 38);

"Y edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció holocaustos y ofrendas de paz, e invocó a Jehová, quien le respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto" (1 Crón. 21: 26);

"Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa" (2 Crón. 7: 1).

Notad que al aceptar Dios el sacrificio de Abel lo estaba aceptando a él personalmente. En realidad, en la narración se menciona primero la aceptación de Abel mismo antes de la aceptación de su ofrenda. Esto es una indicación de que Dios no estaba tan interesado en el sacrificio como en el que lo ofrecía.

04 septiembre

Génesis 4:3 "Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová"

"Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová" (Génesis 4: 3).

Andando el tiempo
Literalmente, "al fin de días". Esto denota el transcurso de un período de tiempo considerable, indefinido, y que puede indicar la estación de la cosecha. Suponer que esto significa el fin de una semana o un año, como lo han sugerido algunos comentadores, no tiene mucho asidero, pues no hay una razón particular para que ninguno de estos períodos sea aquí mencionado. Sin embargo, la palabra yamim, "días", se usa en numerosos casos donde el contexto aclara que quiere decir un año. En tales casos se ha traducido "año":

"Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año (yamim) en año (yamim)" (Éxodo 13: 10).

"O si dos días (yamim), o un mes, o un año (yamim), mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían" (Números 9: 22). Ver también 1 Samuel 2: 19; 27: 7; 2 Crónicas 21: 19; etc.

Una ofrenda a Jehová
"Ofrenda", minchah (o minjah). Se usa minchah en las leyes levíticas para la ofrenda incruenta de agradecimiento, que constaba de harina y de aceite, o harina preparada con incienso (Levítico 2: 1, 4, 14, 15). Sin embargo, aquí la palabra tiene un significado más amplio e incluye tanto una ofrenda comestible como el sacrificio de animales, porque se usa para designar no sólo la ofrenda incruenta de Caín sino también el sacrificio de Abel (vers. 4).

No se indica si Caín o Abel construyeron un altar para sus ofrendas, pero obviamente deben haberlo hecho. La siguiente vez en que se habla en la Biblia de un sacrificio, se menciona el altar (Génesis 8: 20). El sistema de ofrendas de sacrificios había sido introducido por Dios cuando el hombre fue expulsado del huerto. Los siguientes versículos aclaran que Caín sabía que estaba haciendo mal al presentar la clase de ofrenda que ofreció a Dios. Se le había enseñado que la sangre del Hijo de Dios haría expiación de sus pecados. Al seguir la regla instituida divinamente de sacrificar un cordero por sus pecados, él hubiera mostrado lealtad a Dios, quien había ordenado el sistema de sacrificios, y habría expresado fe en el plan de la redención (Hebreos 11: 4).

El predominio universal de los sacrificios en los pueblos antiguos indica que existía un precepto divino más bien que una invención humana en lo que atañe a su origen.

¿Qué hizo que la ofrenda de Caín no fuera aceptable para Dios? Él reconoció parcialmente, a regañadientes, los derechos de Dios sobre él. Pero un espíritu secreto de resentimiento y rebelión lo movió a responder a las órdenes de Dios según su propia elección, antes que seguir el plan establecido por Dios. Obedeció en apariencia, pero su forma de proceder revelaba un espíritu desafiante.

Caín se propuso justificarse a sí mismo por sus propias obras, ganar la salvación por sus méritos personales. Rehusando reconocerse como pecador que necesitaba un salvador, ofreció una ofrenda que no expresaba penitencia por el pecado: una ofrenda incruenta. Y "sin derramamiento de sangre no se hace remisión" pues "la misma sangre hará expiación de la persona" (Hebreos 9: 22; Levítico 17: 11).

Caín reconocía la existencia de Dios y su poder para dar o para retener las bendiciones terrenales. Sintiendo que era ventajoso vivir en buenos términos con la Deidad, Caín consideró que era conveniente apaciguar y eludir la ira divina mediante una ofrenda, aunque la ofreciera de mala gana. Dejó de comprender que el cumplimiento parcial y formal de los requisitos explícitos de Dios no podía ganar el favor divino como sustituto de la verdadera obediencia y contrición del corazón.

Que no seamos hallados, como Caín, ofreciendo a Dios ofrendas sin valor e inaceptables.

31 agosto

Génesis 4: 2 "Después dio a luz a su hermano Abel"

"Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra" (Génesis 4: 2).

Su hermano Abel
La ausencia de la expresión usual "concibió" y el uso de la expresión peculiar "dio a luz", literalmente "continuó dando a luz", han sugerido a algunos comentadores que Abel era hermano gemelo de Caín. Quizá esto sea verdad pero no se deduce necesariamente del versículo.

El nombre Abel significa "vanidad" o "nada". Indica que las esperanzas maternas ya habían sido defraudadas con su hijo mayor, o que Abel personificaba para ella las calamidades de la vida humana.

En este capítulo, siete veces Abel es llamado el hermano de Caín, aparentemente para hacer realzar la atrocidad del pecado de Caín.

Pastor de ovejas
No hay razón para encontrar en las ocupaciones elegidas por los dos hombres una indicación de diferencia en carácter moral, aunque esas elecciones probablemente fueron determinadas por sus talentos e inclinaciones.

24 agosto

Génesis 4: 1 "Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín"

"Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón" (Génesis 4: 1).

Por voluntad de Jehová he adquirido varón

En hebreo dice literalmente: "He adquirido un hombre, el Señor". Cuando Eva tuvo a su primogénito en sus brazos, indudablemente recordó la promesa divina del cap. 3: 15, y acariciando la esperanza de que él fuera el Libertador prometido, lo llamó Qáyin, "adquirido". ¡Vana esperanza! Su ávido anhelo de un rápido cumplimiento de la promesa evangélica encontraría el más amargo desengaño. No sabía que ése, su primer hijo, llegaría a ser el primer asesino del mundo.